Vi un artículo que afirmaba que el impacto económico de la actuación en México es de aproximadamente 155.700 millones de wones, y la magnitud es realmente extraordinaria.
Llegados a este punto, ya no parece un simple concierto, sino más bien un evento en el que toda la ciudad se moviliza.
Dicen que no solo el alojamiento y los vuelos, sino también salir a comer y el consumo de mercancías se están viendo afectados.
Enseguida comprendí por qué a BTS se le conoce como la economía móvil.
En particular, el Presidente de México se refirió personalmente a ello como un momento histórico.
La escena en la que incluso el balcón del palacio presidencial se abrió tuvo un carácter verdaderamente simbólico.
Ver cómo los grupos de K-pop influyen en la economía y el turismo en el extranjero, trascendiendo el ámbito cultural, me llenó de un orgullo inexplicable.
También sentí que BTS ya había superado el nivel de un simple artista popular.
Sobre todo, me resulta fascinante cómo cambia la atmósfera de la ciudad cada vez que salgo de excursión.
Al ver el entusiasmo de los fans y la reacción local, puedo comprender una vez más por qué el mundo entero está prestando atención a BTS.