Es una canción que me tranquiliza cada vez que la escucho. Las voces fluyen con suavidad, creando una atmósfera cálida y envolvente. La parte del estribillo donde las voces de los miembros se superponen es especialmente hermosa. La coreografía también es ligera y tierna, por lo que combina a la perfección con la canción. En las presentaciones en vivo, la conexión con los fans se intensifica aún más. Hay momentos al escucharla que simplemente me hacen sonreír sin motivo aparente. Por eso es una canción de la que nunca me canso, incluso después de escucharla durante mucho tiempo.