Al verlo responder inmediatamente: «Sigues siendo guapa», pude percibir la amabilidad de Anton. El ambiente al hablar de sus padres era cálido, y la naturalidad con la que expresó su cariño por su madre hizo sonreír incluso a los espectadores. Momentos como este revelan un encanto humano distinto al de su personaje escénico, lo que lo hace aún más entrañable.