Los gritos de agonía de una masa de humanos y otras criaturas siempre llenaban los oídos de las gemelas. Lo odiaban. Todos los días era así para ellas. Bueno... al menos durante la mayor parte de su vida.
Su madre humana murió cuando apenas tenían cuatro años. Kerberos, un leal perro del infierno de Hades, informó a su amo sobre el incidente. Hades le ordenó a Kerberos que recuperara a sus hijas, y mientras las dos niñas dormían, el perro amigable de su padre se las llevó.
Vivir en el inframundo les hizo aprender algunas cosas, como saber que no son los únicos semidioses que vagan por la tierra.
Como hijas del Dios del Inframundo, tenían... una personalidad bastante singular gracias a ello. Fueron criadas como princesas, obteniendo todo lo que querían y poseían su propio perro del infierno. Uno esperaría que alguien criado así fuera una niñata malcriada y desagradable, pero no lo son. Nadie odiaba ser tratada como la realeza tanto como las gemelas.
Sin ningún deseo de seguir viviendo como semidiosas, las gemelas se fueron sin mirar atrás.
Dieciocho años después, Selena y Alina se encontraron viajando alrededor del mundo.
