¡Olvídame! ¡Olvídanos!

01

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- Agente Lee, felicidades por su buen trabajo, me he enterado de lo que ha hecho - felicitó el mayor, con un apretón de manos al contrario.

- Gracias, jefe Howard, es un honor - respondió el joven, recibir una felicitación de un superior era algo realmente bueno.

- Me he enterado que has pedido que te den de baja - comentó el mayor, estaba un poco decepcionado, no habían muchos hombres buenos en su agencia.

- Es cierto señor, me gustaría poder regresar a Corea y pasar mis días con mas tranquilidad -
admitió Lee, aun era joven pero había empezado en esto tan temprano que ya estaba cansado.

- Pues bien, nuestros superiores están pensando en aprobarlo -
reveló su jefe - Pero SeokJin, antes quieren que hagas un último trabajo de infiltración y recuperación de datos - Howard comunicó, palmeo el hombro del chico para que lo siguiera hasta su oficina.



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- Hola, soy Kim NamJoon, tengo una reservación - saludó al recepcionista el joven de piel morena. 

- Bienvenido, señor Kim, su habitación es el numero 501 - el hombre informó, le dio las llaves y sonrió mostrando una reverencia cuando el cliente se fue.

- Kim, esta subiendo en estos instantes -
avisó el recepcionista por el intercomunicador a su compañero.

- Gracias, agente Nah. Puedes irte a casa - escuchó decir desde la otra linea a su compañero, asintió y salió del edificio abandonado su papel de recepcionista. 

- Ok, Jin, todo tiene una debilidad, y eso es NamJoon para sus socios - susurró para sí mismo - Así que no te sientas mal al usarlo - trató de reconfortarse, normalmente no hacía este tipo de trabajo pero, si con esto conseguía su libertad de la agencia, lo haría. 

El sonido de la puerta siendo abierta lo alarmó, se recostó en la cama, acomodó su cuerpo bajo la suave sábana de seda y esperó.

Jin supo que había logrado lo que se propuso cuando el hombre no hizo nada para despertarlo, pero se sorprendió al sentir un peso adicional subirse a la cama, sin embargo, aprovechó para acurrucarse en el pecho del contrario, quien no perdió tiempo y rodeo con su mano la cintura de SeokJin.

Todo hombre tiene una debilidad; el amor.

Y Jin sabía como seducir al amor para su beneficio. 


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- Veo que estás despierto ¿Dormiste bien? -
preguntó el de piel morena al chico que aun adormilado se paseaba por la sala.

- ¿Quién eres? ¿Q-qué haces aquí? - Jin fungió estar enojado y confundido, nadie más que él sabía lo que sucedía en el lugar.

- Eso debería preguntar yo -
NamJoon sonrió burlón, sentándose en el sofá para luego ver como Jin seguía de pie con los brazos cruzados analizándolo.

- ¿Qué quieres decir?  - Jin era un buen actor, su rostro era como el de un cachorro confundido pero al mismo instante de alguien intimidante. 

- Soy Kim NamJoon, y esta reservación está reservada a mi nombre - explicó NamJoon, el rostro del chico adormilado palideció por un instante. El moreno no estaba enojado, mucho menos molesto, es más, pretendía hacer de esta confusa situación, una oportunidad para conocer al distraído pero hermoso chico.

- ¿Có-cómo dices?... P-pero... - tartamudeó un poco, Jin parecía perdido, su cabeza moviéndose de un lado a otro mirando a todos lados menos al chico que tenía en frente. 

- He llamado al encargado, así que si crees que estoy mintiendo, podrás preguntarle a él cuando llegue - dijo NamJoon - Mientras, puedes venir a desayunar conmigo - ofreció, SeokJin asintió dudoso y camino detrás del moreno hasta la cocina. 

-Kim WooJin-
dijo Jin de repente.

- ¿Eh? -

- Kim WooJin, ese es mi nombre -
mintió Jin, su vida era prácticamente una mentira. 

- Bien, Kim WooJin, ¿dime como terminaste en mi habitación? - NamJoon, preguntó curioso, mientras ponía dos platos en la mesa con suficiente cantidad de frutas, desayunar frutas era lo mejor. 

- ¿Ubicas el balcón al final del pasillo? -
NamJoon asintió - Estaba cansado pero quería observar un poco el paisaje, supongo que al intentar volver a mi habitación, el cansancio me jugó una mala pasada - contó Jin.



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Jin creía que al paso que iba se terminaría enamorando del chico de piel canela antes de poder concluir la misión. Si, ya de por sí, había perdido la noción del tiempo, quizás llevaban dos o tres meses, no está seguro. 

Y, es que, los momentos junto al moreno parecían sacados de un cuento romántico, NamJoon aún no se animaba a pedirle que fuera su novio oficial pero ya había besos robados por parte de ambos. 

Sin embargo, su deber estaba primero, es así como se encontraba revisando los papeles en los que Namjoon había estado trabajando últimamente. 

- Jin, bebé, ¿donde estas? -
esa era la voz de un recién despertado NamJoon. 

Jin corrió un poco por el pasillo hasta llegar a la cocina antes que el moreno yfingió estar leyendo una receta. 

- ¿Bebé? -
llamó Nam llegando a la cocina. 

- ¡Oh! Nammie. Buenos días - le regaló una sonrisa para volver su atención a su libro de recetas. 

- Creí que te habías ido - confesó el moreno, acercándose a Jin y pasando sus brazos por su cintura. 

Jin sonrió nervioso porque eventualmente era lo que iba a suceder, aun si llegara a amar al moreno. Porque su libertad estaba primero y para eso debía destruir el imperio en donde NamJoon había creído hacer una buena inversión.

Con lo poco que Jin conocía al moreno podía asegurar que este no estaba al tanto de los negocios sucios que mantenía la empresa donde NamJoon era socio, pero eso no quería decir que no tuviera acceso a información que incluso el moreno desconocía.



PD:

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