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Kim NamJoon, era el sueño de hombre más codiciado tanto por hombres y mujeres, era el hombre ideal de muchos, tanto hombres y mujeres habían pasado por su vida pero ninguno se quedaba lo suficiente como para tentarlo al compromiso. Hasta que llegó Park Jimin, que si bien no lo ató al compromiso, estaba presente en su vida mucho más que cualquier otra persona y eso ya era mucho.

Todos creyeron que Kim al fin se había rendido al amor cuando se dio la noticia de su romance con Park Jimin, un joven modelo de una de las más importantes líneas de ropa a nivel mundial, más todo eso quedó en una simple esperanza, pues al parecer los dos estaban cortados por la misma tijera.

El amor verdadero, los compromisos, la familia, para ellos solo eran inventos para venderles a las personas una idealizada forma de vida, NamJoon y Jimin vivián su vida a su muy peculiar manera, eran una pareja, pero eso no impedía que de vez en cuando buscaran nuevas aventuras, algo así como una relación sin ataduras, es lo que habían acordado, aunque al final del día, siempre terminaban acurrucados uno junto al otro.

Todo iba bien para NamJoon tenía fama, poder, dinero, inteligencia y un novio que compartía sus ideales, sin duda era un hombre afortunado, pero eso estaba a punto de cambiar.

"¿¡Que!?¿Abogado Lee, está seguro de lo que dice?" preguntó el moreno, estaba confundido, volteó a ver a su alrededor, sus tíos y su madre estaban igual o más confundidos.

"Entiendo que estén confundidos, pero es la voluntad del Señor Kim" aclaró el abogado, con un suspiro pesado, pues parecía que nadie aún podía procesarlo, cuando el señor Kim le pidió redactar el testamento de tal manera nunca esperó aquella reacción, parecía que habia mencionado un tema tabú.

"¿Está diciéndome que debo casarme?" preguntó el moreno, de todas las cosas que había imaginado nunca hubiese pensado que su abuelo le pediría tal cosa.

"También su esposo o esposa deberá cumplir con ciertos requisitos" respondió el abogado, mostrando la lista mencionada "A todo esto, ¿Dónde está Lee JaeHwan? Él debería estar aquí...

NamJoon dejó de oír al abogado, sentía que su cabeza iba a explotar en cualquier momento, nada parecía tener sentido, casarse ya era mucho para aun así tener que sumarle los requisitos que debía cumplir su esposo, prácticamente le pedía un santo como esposo, Jimin quedaba excluido eso era algo obvio.

NamJoon pasó las últimas dos horas analizando las probabilidades que tenía de encontrar a un santo en esta tierra, se pasó una mano por el cabello, se estaba desesperando, mientras él se ponía a pensar en una banca en medio del parque, su primo podría estar planeando quitarle la herencia, dejó salir un suspiro cansado, totalmente desesperado, estaba en problemas, quizás debía llamar a Jimin e ir a algún bar para despejar su mente, pensó.

Pero sus planes fueron interrumpidos por la repentina presencia de un desconocido hombre vestido de traje parado frente a él, con una pose de matón de quinta. NamJoon, siempre quiso saber de dónde sacaba su madre a esos hombres que parecían poder asesinar a alguien sin sentir remordimiento, pero era mejor no preguntar.

"Señor Kim, la directora lo está esperando en su oficina" informó el hombre de traje, NamJoon bufo molesto, seguro que su madre tenía algo entre manos o no hubiese enviado a uno de sus guardaespaldas para escoltarlo.


"¿Puedes hacer como que no me viste?" pregunto NamJoon, en realidad no le gustaba saber los planes de su madre.

"Me temo que no, Señor Kim. Las órdenes de la directora fueron claras" respondió el hombre de traje, con su voz firme y rostro neutro.



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