Tae Hyung
20 de marzo Año 20
Corrí por el pasillo haciendo un fuerte ruido con mis
pies y me detuve al final. NamJoon estaba parado frente
a "nuestra clase". Nuestra clase. Así fue como llamé a la
sala de almacenamiento convertida en aula. Un aula solo
para los siete. Me acerqué a él silenciosamente para
intentar quitarle la gorra.
"¡director!" Escuché una voz urgente a través de la
ventana ligeramente abierta de nuestra clase después de
haber dado unos cinco pasos hacia NamJoon. Sonaba
como SeokJin. Me paralice. ¿SeokJin está hablando con
el director? ¿En nuestra aula? ¿sobre qué? Escuché mi
nombre y el nombre de YoonGi, y advertí que NamJoon
respiraba profundamente. Sintiendo nuestra presencia,
SeokJin abrió la puerta. Apareció sobresaltado y nervioso
con un teléfono en la mano.
Me escondí en un rincón y los observé. SeokJin
estaba abriendo la boca, aparentemente dando una excusa
para sí mismo, y NamJoon lo interrumpió. "Está bien.
Debe haber una buena razón". No podía creerlo. Él le
contó al director lo que YoonGi y yo habíamos estado
haciendo en los últimos días. Acerca de cómo nos
saltábamos las clases, trepamos por el muro de la escuela
y nos peleamos. Y NamJoon estaba diciendo que todo
estaba bien.
"¿Qué estás haciendo aquí?" Me giré con sorpresa al
encontrarme con HoSeok y JiMin. HoSeok me lanzó una mirada que decía que estaba incluso más sorprendido que
yo. Aprisionó mis hombros con su brazo y me arrastró al
salón. NamJoon y SeokJin nos miraron. NamJoon me
sonrió como si no hubiera pasado nada fuera de lo común.
En ese momento, disipé mis pensamientos. NamJoon
debe tener sus razones. Él es mucho más culto,
inteligente y maduro que yo. Y esta es nuestra clase.
Caminé hacia NamJoon y SeokJin, sonriendo con esa
sonrisa tonta a la que todos llamaban "sonrisa cuadrada".
Decidí no contarle a nadie sobre la conversación que
acababa de escuchar.
Nam Joon
15 de mayo Año 20
Me dirigí a la sala de almacenamiento convertida en
aula, que sirvió de escondite para todos nosotros.
Enderezando algunas sillas en el camino, cogí un
escritorio volcado y limpié el polvo con mis manos. Hoy
era mi último día en esta escuela. Mi familia había
decidido mudarse hace dos semanas. Papá había
desarrollado algunas "complicaciones", las cuales no
podíamos permitirnos. Retrasamos el pago del alquiler
durante meses. Y aun con la buena voluntad de nuestros
vecinos y la paga de mi trabajo de medio tiempo en la
gasolinera no pudimos cubrirlo todo. Tuvimos que
mudarnos antes de que nuestro depósito se agotara.
Doblé un pedazo de papel por la mitad, lo puse en el
escritorio y cogí un lápiz. No tenía idea de qué escribir.
Los minutos pasaron. Mientras escribía en el papel, la
punta del lápiz se rompió. Debo sobrevivir. Eso fue lo
que dije sin darme cuenta antes de que fragmentos de
plomo negro se dispersaran por todas partes.
Arrugué el trozo de papel, lo guardé en mi bolsillo y
me levanté. Las motas de polvo se levantaron cuando
empujé el escritorio. Antes de salir del aula, soplé en la
ventana y escribí tres palabras. Ningún mensaje de
despedida sería suficiente para que los demás supieran
cómo me sentía. Al mismo tiempo, no se necesitaba
ninguna despedida para hacerme entender. "Nos
volveremos a ver". Era un deseo, más que una promesa.
Jungkook
25 de junio Año 20
Acaricie las teclas del piano, el polvo me cubría las
puntas de los dedos. Presioné las teclas con más fuerza,
pero no pude hacerlas sonar como lo hacía YoonGi.
Habían pasado dos semanas desde que dejó de venir a la
escuela. Se rumoreaba que había sido expulsado. HoSeok
no dijo nada, y yo no quise preguntar.
En ese día, hace dos semanas atrás, YoonGi y yo
éramos los únicos en el aula cuando entró el profesor. Era
un día de puertas abiertas. Fuimos allí sin ningún plan en
particular, simplemente no queríamos quedarnos en
clases. Cuando entre en el aula YoonGi no miró hacia
atrás y siguió tocando el piano. Me acosté en dos
escritorios juntos con los ojos cerrados. Algo sobre
YoonGi y el piano no parecía coincidir, pero los dos eran
en realidad muy complicados. No tenía idea de cuánto
tiempo había pasado. De repente, la puerta se abrió de
golpe con un sonido atronador, como si alguien la hubiera
derribado. El piano se detuvo.
Seguí retrocediendo mientras el profesor me
abofeteaba hasta que me caí. Me senté encorvado,
aguantando el flujo incesante de palabras abusivas. De
repente, el profesor dejó de gritar. Levanté la vista para
ver a YoonGi empujando el hombro del profesor. Pude
ver su mirada atónita sobre el hombro de YoonGi.
Presioné las teclas e intenté emular la melodía que
había tocado ese día. ¿Sería realmente expulsado?
¿Volvería alguna vez? Dijo que estaba acostumbrado a
ser golpeado y pisoteado por los maestros. Si yo no
estuviera allí, ¿se habría peleado él con el profesor? Si yo
no estuviera allí, ¿seguiría él tocando el piano?
Yoon Gi
25 de junio Año 20
Tan pronto como entré en mi habitación, cogí un
sobre del cajón inferior del escritorio. saqué de él una
tecla de piano medio quemada, la tiré a la papelera y me
recosté en la cama. Todavía respiraba con dificultad y no
podía evitar que mi mente corriera.
Regresé a la casa incinerada una vez después del
funeral. Un esqueleto de lo que solía ser un piano todavía
estaba de pie donde solía estar la habitación de mamá. Me
tiré al suelo. La luz del sol de la tarde subió por la ventana
y luego se alejó. Levanté la cabeza y vi varias teclas de
piano en la distancia. ¿Qué notas fueron? ¿Cuántas veces
sus dedos habían tocado esas teclas? Me puse de pie,
recogí una tecla y la guardé en mi bolsillo.
Cuatro años habían pasado. La casa se llenó de
silencio. El silencio que me volvía loco. Eran las diez y
diez, así que papá se había ido a la cama. Todo y todos
dentro de la casa debían que quedarse quietos después de
que él se fuera a la cama. Esa era la regla. No estaba
familiarizado con tan profundo silencio. O con ser
puntual y seguir las reglas. A pesar de todo eso, era aún
más insoportable vivir en esta casa. Recibía un subsidio
de él, cenaba con él y me regañaba. Algunas veces lo
desafié y causé problemas, pero no tuve el valor de
abandonarlo, huir y encontrar la verdadera libertad.
Saqué la tecla de piano de la papelera debajo de mi
escritorio. Cuando abrí la ventana, entró el aire de la noche. Mi mente volvió a reproducir los eventos del día
con una rápida sucesión. Tiré la tecla por la ventana con
todas mis fuerzas. Habían pasado dos semanas desde que
fui a la escuela. Dijeron que me habían expulsado. Puede
que me echen de la casa, aunque quisiera quedarme. No
pude escuchar la tecla del piano tocar el suelo. Ahora
nunca sabría qué nota hizo. Nunca volvería a hacer un
sonido. Nunca volvería a tocar el piano.
Seok Jin
17 de julio Año 20
El sonido agudo de las cigarras me aguijonó los oídos
tan pronto como salí del edificio de la escuela. El patio
estaba lleno de estudiantes riendo, jugando y corriendo.
Era el comienzo de las vacaciones de verano, y todos
estaban emocionados. Me abrí paso rápidamente entre la
multitud con la cabeza gacha. Todo lo que quería era salir
de allí.
"¡SeokJin!" La sombra de alguien saltó en mi camino, y
rápidamente levanté mi cabeza. Eran HoSeok y JiMin.
Ellos tenían unas grandes y amables sonrisas como
siempre, me miraron con ojos traviesos. "No irás directo
a casa el primer día de vacaciones, ¿verdad?", Dijo
HoSeok, tirando de mi brazo. Murmuré algo que sonaba
como "sí" y volví la cabeza.
Lo que había ocurrido ese día fue un accidente. No
quise que sucediera. No pensé que JungKook y YoonGi
estuvieran allí en el salón de clases a esa hora. El director
sospechaba que estaba cubriendo a los demás. Me
amenazó con decirle a mi padre lo mal que me estaba
portando en la escuela. Y tuve que decir algo. Le conté
sobre nuestro escondite porque pensé que estaría vacío.
Pero todo termino en la expulsión de YoonGi. Nadie
sabía que estaba implicado en ello.
"¡Que tengas unas buenas vacaciones! Mantengámonos
en contacto". HoSeok debió haber leído mi cara.
Lentamente soltó mi mano y se despidió con más alegría.No pude responder. No había nada que pudiera decir.
Recordé mi primer día en esta escuela mientras pasaba
frente a la entrada. Todos habíamos llegado tarde y nos
castigaron. Pero estábamos juntos, así podríamos reírnos
juntos. Había arruinado todos los recuerdos que
compartíamos. Después de que decidí vivir como mi
padre quería, después de decidirme a no perseguir mi
felicidad, había mordido más de lo que podía masticar.
Hoseok
15 de septiembre Año 20
La madre de JiMin cruzó la sala de emergencia hacia
la cama. Comprobó la etiqueta con el nombre en el pie de
esta y las vías intravenosas que colgaban sobre ella, quito
una hoja seca del hombro de JiMin. Caminé vacilante
hacia ella y me incliné. Sentí que tenía que decirle por
qué JiMin había terminado en la sala de emergencias y
cómo tuvo un ataque en la parada del autobús. La madre
de JiMin pareció reparar en mi por primera vez. Pero
inmediatamente apartó los ojos después de darme
rápidamente las gracias, sin esperar a que le diera una
explicación.
No fue hasta que los médicos y las enfermeras
comenzaron a mover su cama. Estuve a punto de seguir
con ellos. Cuando la mamá de JiMin me miró de nuevo.
Ella me dio las gracias una vez más y me empujó el
hombro. Pensándolo bien, en realidad no me presionó.
Ella acababa de poner su mano en mi hombro y
rápidamente la quitó. En ese momento fugaz, se trazó una
línea entre nosotros. Esa línea era firme y sólida. fría e
imborrable. Nunca podría cruzar esa línea. Viví en un
orfanato durante varios años. Podía reconocer líneas así
con todos mis sentidos, verlo en los ojos de las personas
o sentirlo en la atmósfera.
Retrocedí desconcertado y caí hacia atrás. La madre
de JiMin me miró fijamente. Era pequeña y hermosa,
pero su sombra era grande y distante. Esa larga sombra
me cubrió mientras me sentaba encogido en el piso de la sala de emergencias. Cuando levanté la vista, la cama de
JiMin se había ido.
Jungkook
30 de septiembre Año 20
"JungKook, todavía sigues allí, ¿verdad?" Solo miré la
punta de mis zapatillas. Me negué a responder, así que el
profesor me golpeó la cabeza con un libro de asistencia.
Todavía no me rendí. Fue donde nos juntamos. Desde
que entré en esa aula, no había pasado un día sin que no
fuera. Los otros no lo sabían. Tenían otros planes y un
trabajo a tiempo parcial y no siempre pasaban por ahí.
YoonGi y SeokJin a veces no aparecían durante días.
Pero yo era diferente. Fui allí sin excepción. Hubo días
en que nadie más vino. Eso estuvo bien para mí. Estaba
bien porque ese espacio estaba ahí y porque los demás
aparecerían más tarde, o mañana o al día siguiente.
"Sabía que estabas saliendo con las personas
equivocadas". El libro de asistencia me golpeó la cabeza
otra vez. Cuando levanté la vista y miré a al profesor, el
libro de asistencia volvió a bajar. La escena de YoonGi
siendo golpeado inundó mi mente. Apreté los dientes y
me contuve. No quise mentir y decir que no fui allí.
Y luego estaba de pie frente a al aula. Se sentía como
si los otros estuvieran al otro lado de la puerta. Cuando
se abra, mirarán hacia atrás y se quejarán porque había
tardado demasiado. SeokJin y NamJoon deben estar
leyendo, TaeHyung debe estar jugando un juego, YoonGi
debe estar frente al piano, y HoSeok y JiMin deben estar
bailando.
Pero, cuando abrí la puerta, solo HoSeok estaba allí.
Había venido a limpiar lo que quedaba de nuestras cosas.
Me quedé congelado con la mano en el pomo de la puerta.
HoSeok se acercó a mí, me puso el brazo sobre los
hombros y me acompañó a salir. "Vamos." La puerta del
aula se cerró detrás de nosotros. Me di cuenta entonces.
Que esos días se habían ido y nunca volverían.
