Solía pase cerca de la casa de la abuela de Caperucita y está ve decidió llamar porque sabía que estaba enferma.
Golpeó repetidamente y empezó a sentirse algo preocupado al no recibir ninguna respuesta. Entonces, apoyando su oreja en la puerta, oyó los ronquidos que venían del interior.
-Tiene que estar durmiendo -pensó-.
Voy a asomarme para ver si está bien.
Pero, cuando abrió la puerta y entró, !con qué terrible escena se encontró!

