Ese día lloraste toda la noche.
No querías que te viera así.
Pero me arriesgué y corrí hacia ti.
Nunca te confesé lo que sentía porque quizá sólo me veías como un amigo.
Pero sentí más que eso.
Te acurruqué en mis brazos y te prometí que todo estaría bien.
Lo prometí sin saber realmente qué estaba pasando.
Perdóname de nuevo, entonces.
Nosotros Somin.
