12 de noviembre de 2007.
Ha pasado un mes desde tu muerte y todavía no puedo asimilarlo.
Me dejaste.
Dejaste este amor puro en el olvido.
Te fuiste sin decir adiós.
Te extraño mucho mi pequeño.
Vengo a tu tumba todos los días a las 16 horas.
Al mismo tiempo que recogías tus flores, ¿te acuerdas?
Me gustaría que estuvieras aquí.
