Un día de verano

prólogos_

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El clima era agradable ese día.

Quizás por eso no me sentí mal.

Salí afuera por un momento.

Brisa fresca, luz solar cálida, agua fresca del arroyo.

Me senté en una roca y descansé. Simplemente me quedé allí sentado sin pensar en nada.

Eso fue todo. Estaba satisfecho con eso.

Como mi vida diaria siempre era la misma, era agradable poder tomar un descanso como este.
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Hasta que conocí a ese chico.