Hyunjin se giró hacia ti y de repente saltó de su silla, antes de que pudieras recobrar el sentido sentiste sus labios sobre los tuyos.
¿Espera? ¿Qué? ¿Qué pasa? Por unos segundos, no pudiste procesar todo lo que estaba sucediendo, pero cuando finalmente recuperé la consciencia, apartaste a Hwang abruptamente.
—¡Tu madre! ¿Qué haces? —empezaste a gritar, y muy fuerte...
-I...
-Silencio, cállate- Volviste a empujar al chico que se acercaba a ti y corriste hacia la puerta.
-¡Espera, T/N!- Hwang intentó agarrar tu mano, pero no lo dejaste y gritaste aún más fuerte.
¡No te acerques más! ¡Y no me sigas! Tras estas palabras, saliste corriendo del camerino, cuya puerta tenía escrito "Hwang Hyunjin". Sabías perfectamente que no habría nada ni nadie en la trastienda, salvo vestuario y zapatos, así que corriste hacia allí. Te acurrucas en un rincón y te cubres con los vestuarios que colgaban cerca, y finalmente te dejaste llevar por tus emociones y comenzaste a sollozar.
"¿Por qué? ¿Por qué yo? ¿Por qué hizo esto? Me odiaba, así que intentó hacerme aún más daño. ¿Por qué? ¿Qué le hice?". Todos estos pensamientos daban vueltas en tu cabeza. Finalmente, calmándote, decidiste mirar tu teléfono para ver la hora. Entonces te diste cuenta de que lo habías dejado en el camerino de Hyunjin.
—¡Tonto! ¡Tonto! ¡Tonto! —te maldijiste en voz baja.
No tenías opción, sobre todo porque habías olvidado el teléfono, el estuche de maquillaje y el bolso. Sabiendo perfectamente que los camerinos estarían cerrados durante la función, fuiste a la cocina y cogiste un cuchillo pequeño.
