Envolviendo la pequeña cabeza con dos delicados brazos
Arrugó su feo cuerpo sin cesar.
Me obligué a tragarme las dos molestas cartas.
Derramé mis nauseabundos sentimientos en mis brillantes y rojas palmas.
Contengo esas palabras que apenas logré escupir en mis ojos azules.
Se derrite y escupe una cálida autolesión.
