La noche en que desaparecieron las estrellas

Fragmentos de la verdad



El espejo se sacudió silenciosamente, como si estuviera vivo.

El espejo frente a Soobin se volvió gris oscuro y su imagen abrió la boca.
"Eres un líder, pero a veces quieres huir".

Soobin se mordió los labios.
Era cierto. Amaba a mi equipo más que a nadie, pero había momentos en que el peso de la responsabilidad era inmenso. Una gran responsabilidad, una ansiedad que no podía compartir con nadie.

El espejo se quebró y susurró.
“Cuando admites la verdad, te acercas a la clave”.

En el espejo de la Reserva Federal, sonreía. Pero la sonrisa era triste.
Eres fuerte, pero te sientes solo. Porque eres mi hermano mayor. Tienes que verte bien.

Por primera vez, Yeonjun asintió al mirarse en el espejo.
—Sí. Me siento solo.
En ese momento, un pequeño trozo de luz apareció en el espejo.

Beomgyu, Taehyun y Huening Kai no fueron la excepción. El espejo reflejaba sus corazones ocultos, y cada vez que abrazaban esa emoción, el espejo se rompía, liberando un pequeño fragmento de luz, un pequeño fragmento brillante, en sus manos.

Mientras el niño recogía las piezas en la palma de su mano, éstas se unieron para formar la primera llave.
Un susurro en el viento.

Ya tienes uno. Ahora tenemos que ir al siguiente lugar: la torre del reloj.



El bosque tembló cuando el niño agitó su mano.
La luz de las estrellas cayó del cielo, el suelo bajo sus pies se onduló y antes de que se dieran cuenta, todos estaban parados frente a una vieja torre de reloj.

Las manecillas del reloj se detuvieron y la campana no sonó.

Y dentro de la torre del reloj, alguien se reía.
"Bienvenidos, Niños de las Estrellas. La segunda llave solo se puede obtener retrocediendo el tiempo".