
La inocencia del tirano
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"Señorita, el dueño de la casa me invitó a cenar..."
"Oh, ¿cuánto tiempo tengo que ir?"
"Tienes que prepararte ahora"
"Sí······."
Desde que Yeoju se mudó a esta mansión, Seokjin la invitaba a cenar con frecuencia. Siempre cenaban juntos sin siquiera saludarse formalmente.
-
El silencioso comedor, donde el roce de platos era palpable, era audible. Si alguien tuviera que identificar a la persona más relajada en este lugar, esa persona sería Seokjin. A diferencia de Yeoju, quien se estremecía al menor ruido, Seokjin, con su actitud tranquila y natural, era el más relajado y el único que no parecía nervioso.
"········."
"········."
El silencio no mostraba señales de terminar.
Y por último,
La boca de Seokjin se abrió.

"¿Cómo es la vida aquí?"
"Me, me, me gusta"
"bueno"
Pero eso fue solo un momento, y una vez más, el gran restaurante se llenó de silencio. Mientras tanto, los empleados se preguntaban: "¿Cómo está ese frío, señor?".
"berenjena"
"Sí"
"········."
Seokjin salió del restaurante con su secretaria.
Fue su segunda conversación.
Después de cenar, Seokjin no entró en casa. Como si le diera vergüenza, se escondió tras la pregunta de cómo estaba.
"¡Está claro que al maestro le ha cogido cariño a la joven!"
"Eso es imposible..."
Todos los empleados estaban de acuerdo, pero la heroína pensaba diferente. ¿Una humana como yo, un lobo? ¿Un lobo con huesos profundos, riqueza y talento? No tenía sentido. Era porque algo le faltaba a Kim Seokjin.
Y ese pensamiento era la realidad.
"¿Cuánto queda?"
"Probablemente no podré regresar a casa hasta dentro de dos días."
"lo entiendo"
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Solo Gradu se acercó. Incluso lo saludé...
Quiero agregar líneas emocionales, pero no sé cómo hacerlo...
