SALIDA: Sálvame
2 de marzo.
Todavía no puedo olvidar ese día. Cuanto más pienso en él, más siento que el olor a sangre me recorre el cuerpo, y pronto me dan ganas de vomitar. Fue un desastre total. Era el día de la ceremonia de bienvenida al nuevo semestre y a los nuevos alumnos de primer año.
Ese día, tuvimos que pasar varios días aislados en una escuela infernal debido al ataque zombi sin saber qué estaba pasando, y fue como una terrible bengala que anunciaba el comienzo del peor día.