Imagina que un amigo te envía una foto de Yohan con aspecto destrozado. Entras en pánico y llamas a Yohan al instante para preguntarle si está bien. —Cariño, no te preocupes. Estas heridas son falsas. Pero estoy listo para que me golpeen si los malos se atreven a tocarte. No dejaré que ninguno se acerque a ti. Te protegeré.