Nakru

Lo sé y lo sufro

15/03/2017 / Conociéndote


A la altura de los dedos de sus zapatillas desgastadas y descascaradas, a sus pies. La chica solo miraba sus pies, con los labios apretados, soportando la mirada. Sin decir palabra, con los ojos fijos en ellos. Tras soportar el silencio durante un buen rato, la chica pronto encontró su sitio y se marchó a su antojo.

Estoy aquí.

Las miradas estrechas de miras que habían seguido de cerca a la niña se posaron frente al niño —el niño que estaba sentado solo, sin escritorio ni silla, con la cabeza gacha, mordiéndose las manos—, lo que hizo que todos los niños entrecerraran los ojos.

- ¿Eh? ¿Aquí...? Ah, ah...
- ··· ··· .

El chico, con el rostro oculto por su largo cabello mientras tartamudeaba confundido y jugueteaba constantemente con las manos, lucía una sonrisa grotescamente distorsionada y trajo una silla y un escritorio que habían estado tirados al fondo del aula, lejos de allí, diciéndole a la chica que se sentara.

- Siéntate aquí. Ahora, siéntate.
- eh.
- Nombre, niña, niña, ¿cómo te llamas?

La niña mantuvo la boca cerrada con fuerza. El niño, emocionado, gritó su nombre, pero el silencio fue la única respuesta. El niño siguió preguntando.

- Chica, ¿cómo te llamas?
- ··· ··· .
-Niña, dime tu nombre.
- ··· ··· .
- Chica, ¿quieres ser mi amiga?
- ··· ··· .



4 de junio de 2018 / Holding You

El chico conocía a la chica. Sabía que ella representaba un cambio para él. Para preguntarle su nombre, el chico la rondaba a diario, intentando besar sus bonitos labios.

-Niña, dime tu nombre, tu nombre.
Por cierto, chico, ¿cómo te llamas?

El chico se quedó paralizado un instante y, permaneciendo en esa posición, sonrió, elevando solo las comisuras de sus labios. La chica le preguntó al chico, que jamás había esperado un solo signo de interrogación. Le preguntó cómo se llamaba. Y el chico dijo.

- chico.

Dicho esto.

Yo también soy una chica.
- Oh chica, oh chica ··· .

El niño abrazó a la niña aquel día. La enterró en un rincón de su memoria y la evocaba siempre que podía recordarla. La sujetó con fuerza, apretando su pequeño y demacrado cuerpo como si quisiera aplastarlo.




2 de noviembre de 2020 / Enfermo por ti


Con la niña en brazos, el niño lo sabía. Sabía que cualquier cambio lo hundiría en un abismo terriblemente doloroso y lo haría pedazos. Al tenerla en brazos, el niño la perdió. La niña lo abandonó. Sin una palabra de despedida. Debió haber dejado un mensaje, aunque solo fuera por tristeza, para el niño que la había seguido a todas partes, mostrándole su afecto. La niña lo abandonó sin decir una palabra. El niño sufrió por ella. Sufrió cada día, guardándola en sus recuerdos. Llamando su nombre hasta que se desvaneció, gimiendo y gimiendo, se consumió día tras día, secándose de anhelo. El niño finalmente murió sufriendo por ella. Habiendo llamado su nombre hasta que sus recuerdos se desvanecieron, dejándolo incapaz de llamarla o sufrir más, el niño finalmente murió sufriendo por ella. Murió. Sí, murió...



El chico conocía a la chica. El chico abrazaba a la chica que se había infiltrado en sus recuerdos, y el chico sufría por la chica que se había desvanecido en sus recuerdos sin un saludo.




Conocer, aceptar y sufrir.




W. Nabi






**Nota del autor**

Conocer, aceptar y sufrir. Esta obra se basa en un sueño que tuve. El chico que tanto me gustaba apareció en mi sueño...
Me siento muy incómodo porque acabo de anotar mis recuerdos 😢