

Al salir del café donde habíamos celebrado una reunión de antiguos alumnos, llovía a cántaros. Yungi, de pie frente al local, con su coche detrás, me ofreció un ramo de rosas, sosteniendo un paraguas en una mano y el exuberante ramo en la otra.
Hoy celebramos nuestro décimo aniversario.
Te amo, Yeoju.
Sigamos amándonos con todo nuestro corazón.
Realmente tengo que alejarlo.
Si sigues haciéndome esto
¿Qué quieres hacer, Min Yoon-gi...?
