Estrellas brillantes habitan dentro de tu ser.
Acaricias el mar con las puntas de tus pies.
Creas el movimiento de las olas, aquellas están dispuestas a alcanzar largos metros de altura para al menos ver a la distancia tu dulzura.
Todos esperan la hora de tu llegada en el atardecer.
Ojos castaños no lo llegan a creer.
Se preguntan una y otra vez:
«Dentro suyo, ¿cuánta perfección puede haber?»
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