妖精の希望

プロローグ - パート1

En el universo existen distintas formas de vida, algunas más poderosas que otras.

Las distintas razas de la galaxia Spiralis Arborea tuvieron que agruparse en dos frentes durante la Guerra Estelar.

La liberación de sus poderes causó destrucción en los planetas que sirvieron como campo de batalla, quedando inhabitables.

Los combatientes regresaron a sus respectivos planetas al finalizar la guerra, debían contar las pérdidas y sanar las profundas heridas.

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Narradora

Esta historia comienza en el planeta de las hadas...

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... un planeta muy pequeño de hermosos bosques, jardines, montañas y lagos.

La matriarca del bosque esperaba intranquila, había contemplado cada batalla en las aguas mágicas del antiguo lago.

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Winter

"Madre, mis hermanas han llegado" anunció Winter con voz inexpresiva, la frialdad la caracterizaba desde su creación.

Las otras hadas desconocían el motivo de su existencia, sabían que nadie volvía de su morada en las tierras heladas.

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Matriarca

"Gracias" suspiró mirando el firmamento, miles de luces empezaban a desaparecer.

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Matriarca

"Puedes destruir los portales ahora, sólo mantendremos contacto con los faunos y los hechiceros."

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El origen de la matriarca era desconocido. Las otras razas creían que era una diosa y trataban con respeto a sus hijas.

Las hadas guerreras se reunieron en el inmenso jardín de flores silvestres. Unas y otras se abrazaban con vigor por el anhelado reencuentro.

Sus armaduras estaban arruinadas y sus cuerpos revelaban heridas de todo tipo.

Los delicados rostros adquirieron una expresión triste al amanecer, pues entendieron que pocas habían sobrevivido a la guerra.

"¡No es posible!" exclamó un hada.

"¡Creo que están llegando más!" dijo otra mientras divisaba el portal ubicado en la base de una montaña.

"¡Es Cristal!" anunció la más joven de todas agitando sus alas de color naranja, aún le quedaba un poco de energía.

"Me acercaré a preguntarle por el escuadrón que enviamos al planeta de los hechiceros" agregó al tiempo que salía volando hacia la montaña.

Aguardaron en silencio. El hada no tardo en volver con Cristal abrazada fuertemente a su cuello. La matriarca y Winter aparecieron entonces.

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Matriarca

"¿Es la última?" preguntó en voz baja sin dejar de mirarlas.

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Winter

"Si" agregó seriamente junto a ella. "Y la que más dolor guarda, tendré que llevarla conmigo, no podrá vivir en ese estado"

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Matriarca

"Es la primera a la que convertirás en polvo debido a un corazón roto" dijo apenada.

La conexión con sus hijas le permitía entender lo que cada una sentía sin necesidad de hablar.

Cristal apenas lograba mantenerse en pie, sus alas colgaban inertes y estaban llenas de fisuras.

Una de sus hermanas rompió el silencio al preguntarle delicadamente por el resto del escuadrón.

Cristal se limitó a negar con la cabeza, sosteniendo un collar en la mano y mirando hacia el lejano bosque verde.

Al verla en ese estado, la matriarca recordó la difícil conversación que tuvieron hace doscientas centellas (400 años terrestres).

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Cuando Cristal volvió del planeta de los elfos y le pidió que no le quitara las alas, pues esa era una marca de deshonra para su raza.

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No era muy común que un hada rompiera las leyes del reino, Cristal era la segunda y la única que obtuvo el perdón de la matriarca.