[Gunho Nafes] Observador de estrellas

Episodio 6. Ahn Geonho fuera de cámara

Después de aquella noche, me surgió un pasatiempo secreto.

Ver las obras de An Geonho.

No es que quisiera verlo especialmente ni nada por el estilo. Simplemente, como no lo había visto hasta entonces, me dio curiosidad. A fin de cuentas, qué tan genial sería para que mi mamá lo siguiera así, por qué la gente decía tanto An Geonho, An Geonho, y por qué yo había aguantado tanto sin querer verlo.

Solo quería comprobar eso.

 

Me tumbé boca abajo en la cama y deslicé la pantalla del móvil. Geonho había aparecido en más obras de las que pensaba. Series ambientadas en colegios, en empresas, históricas no, pero también había una fantasía parecida a una histórica, y creo que una vez incluso hizo de detective joven. En las fotos, Geonho llevaba uniforme y sonreía, y también llevaba traje y miraba a alguien con frialdad desde arriba.

 

Sí que ha vivido con ganas.

 

En cuanto pensé eso, cerré la boca con fuerza por alguna razón.

¿Será por dinero, al final?

 

Esa pregunta se me quedó en la cabeza más tiempo del que pensaba. Si empezó porque le gustaba o porque no le quedó otra. Si desde el principio quiso hacerlo bien o si, resistiendo, acabó haciéndolo bien.

Para mí, todo ese tiempo estaba completamente en blanco.

 

De todo eso, lo que estaba viendo era un drama que seguía en emisión ahora mismo. 「¿Salimos en citas en nuestra escuela?」, desde el título ya daba un poco de vergüenza. Trataba de unos chicos de familias ricas que iban a un colegio, estudiaban, peleaban y también salían con alguien. Tan predecible como predecible, y tan tierno como tierno.

 

Geonho aparecía allí como un chico de pocas palabras. Tenía buena familia, buenas notas y, claro, también buen aspecto, pero por alguna razón siempre estaba solo. Solo se abría un poco ante la protagonista femenina, luego decía cosas malas sin venir a cuento y después se arrepentía tarde.

Me quedé mirando largo rato a Geonho en la pantalla y murmuré:

 

“Lo haces bien.”

 

Ahora mismo, supongo que lo hace porque le gusta este trabajo. Si fuera por el dinero, habría podido dejarlo a medias.

Y encima brilla así de resplandeciente.

Sí. An Geonho, dentro de la pantalla, brillaba de verdad. Como si hubiera nacido para ser actor, como si hubiera nacido para este papel.

 

“Qué mala impresión das.”

 

Dejé caer el móvil sobre la cama y hundí la cara en la almohada. No quería decir que el drama fuera malo.

Yo, que hasta hace unos días había proclamado a los cuatro vientos que no iba a ver tus obras, y ahora me las estaba mirando a escondidas sola. Y encima iba analizándote la cara una por una, haciendo como de crítica para averiguar qué llevabas dentro. Qué vergüenza daba.

 

Me incorporé y me aparté el pelo despeinado. A ver si había algo de comer. ¿Me pasaría por una tienda de conveniencia? Pensando eso, abrí primero la puerta de la habitación y salí al salón.

En el salón, mamá y papá estaban viendo la tele mientras comían manzanas.

 

“¿Por fin se levantó Yeoju?”

“Es fin de semana, pero no duermas tanto.”

“Me levanté hace un rato.”

 

Respondí a las pullas de mis padres a la ligera y me senté en el sofá mullido.

Cuando cogí una manzana con la mano, mamá me regañó diciendo que eso estaba sucio. Qué más da — pensé mientras comía, y entonces desde la tele se escuchó una voz familiar. Era el episodio del drama que estaba viendo antes.

 

 

“Geonho, dicen que hoy filman cerca de aquí.”

“Ay, ¿de verdad?”

“Parece que hay un rodaje de drama en el callejón, después de pasar la avenida grande de ahí abajo.”

“Yeoju, ¿no quieres ir a verlo?”

 

Estaba prestando oído a la conversación de mis padres cuando mamá me llamó.

Me metí la manzana en la boca fingiendo que no pasaba nada.

 

“¿Y yo por qué?”

“¿No tienes curiosidad?”

“No.”

“A mamá sí le da curiosidad, así que ve tú, hija.”

“Paso~”

 

Dicho eso, volví a mi habitación. Poco después me puse un cárdigan de manga larga, me calé bien la gorra y fui hacia la entrada. O sea, porque quería comer algo, pero la manzana no me había apetecido mucho. Como la manzana no estaba muy dulce, fui. Y como estar en casa daba un poco de agobio, también me vendría bien pasear.

 

“¿Adónde vas?”

“Voy a la tienda de conveniencia.”

“Mamá quiere que le traigas un helado~”

“Vale.”

 

Respondí breve y cerré la puerta de entrada. Delante de nuestra casa estaba tranquilo. ¿Dijo que era por la parte de abajo? Normalmente, en la entrada del barrio sí suelen hacer algunos rodajes.

Como de todas formas tenía que caminar cuesta abajo hasta donde estaba la tienda, di la vuelta encantada.

 

Cuanto más me acercaba a la entrada del callejón, más gente había. En la calle, que normalmente estaba tranquila, había personal de rodaje, y varios vehículos grandes aparcados uno tras otro. Al entrar hacia el centro, vi grandes equipos de iluminación y una cámara. Alguien corría con un walkie-talkie, y los curiosos alargaban el cuello desde fuera de la línea marcada a cierta distancia.

 

Yo me puse detrás de la gente, sin más.

Y entonces vi a Geonho entre ellos.

 

 

Geonho llevaba el uniforme y hablaba con el director. Tal vez por la cantidad de gente alrededor, o porque tenía la cámara delante. Se veía mucho más lejano de lo habitual.

Cada vez que alguien que parecía el director le explicaba algo, Geonho asentía. Tenía la expresión relajada de siempre, pero por dentro se le notaba una tensión fina. Y entonces oí que empezaba la grabación.

 

En cuanto la cámara empezó a rodar, An Geonho pareció otra persona.

La escena parecía una en la que la protagonista femenina y el protagonista masculino discutían. La chica estaba de pie al final del callejón con la cara bien enfurruñada, y Geonho parecía haberla seguido y estaba recuperando el aliento.

 

“¿Por qué me sigues?”

 

dijo la actriz con frialdad.

Geonho no respondió enseguida. En su lugar, dio un paso como si fuera a acercarse, pero se detuvo. Esa breve vacilación resultó extrañamente natural.

 

“Si te vas así...”

“…….”

“…pensé que ya no querrías verme más.”

 

Sin darme cuenta, dejé de respirar un poco.

Vi una cara a punto de llorar. Me sorprendió muchísimo. ¿Eso también se podía hacer con la actuación? Era la primera vez que veía actuar a un amigo —y además era mi primer amigo actor—, así que no estaba acostumbrada.

 

La actriz, conteniendo la rabia, fulminó a Geonho con la mirada y luego se dio la vuelta y entró en casa. El sonido de la puerta al cerrarse resonó con fuerza en el callejón.

 

Geonho se quedó un buen rato delante de la puerta cerrada.

No dijo nada.

Simplemente se quedó solo en el callejón vacío y soltó un suspiro muy pequeño.

 

“Haa……”

 

Ese suspiro sonaba demasiado real, así que sin querer cerré los dedos con fuerza.

Entonces alguien gritó justo después:

 

“¡Corten!”

 

En un instante, el aire se alivió.

Geonho, que hasta hacía un momento había sido el hombre abandonado solo en el callejón vacío, parpadeó un par de veces y volvió a ser el An Geonho de siempre.

Saludó a los fans solo con un leve gesto de la cabeza y caminó hacia donde estaba el director. Después parecía estar charlando con la actriz que salió por la puerta.

 

La actriz y An Geonho miraron el monitor y escucharon en silencio al director. Por la expresión del director, parecía que había quedado satisfecho. Incluso yo pensaba que esta vez había actuado de verdad muy bien. Y eso que no entiendo absolutamente nada de actuación.

 

Era curioso.

Era curioso ver a la persona que veía en la pantalla justo delante de mis ojos, y también que aquel chico que yo conocía estuviera haciendo tan bien su trabajo entre tanta gente como si nada. Me costaba creer que el An Geonho que de niña se empeñaba en decir nombres de constelaciones en la azotea y el An Geonho que acababa de poner una cara como de alguien que no podía retener a otra persona delante de la cámara fueran la misma persona. Era cierto que había pasado mucho tiempo, pero también pensé que de verdad se había convertido en un extraño.

 

Parece que tocaba un breve descanso, porque el ambiente a alrededor se relajó un poco. Algunos fans llamaron su nombre bajito, y Geonho se acercó a ellos para saludar. No se acercó demasiado, pero aun así se inclinó y les agitó la mano a las personas que esperaban.

 

Yo di un paso atrás.

Si me descubrían, sería raro. Solo había pasado por allí. Ahora ya iba tocando ir a la tienda de conveniencia y volver a casa.

 

Pero en ese momento, Geonho y yo nos miramos a los ojos.

Me quedé inmóvil.

Geonho también puso por un instante cara de sorpresa, y enseguida levantó un poco las comisuras de los labios. Luego siguió avanzando hacia delante, como si quisiera venir hacia mí.

 

 

No, con tanta gente aquí, ¿iba a venir a mí justo aquí? Ni hablar. Aquello podía acabar en una noticia cualquiera de última hora esta misma noche.

Me largué rápido antes de que An Geonho pudiera salir de entre la gente. Cuando miré atrás, me estaba mirando con gesto de pena; enseguida volvió a interactuar con los fans.

 

 

-

 

 

Tras pasar por la tienda de conveniencia y comprar tres helados y unas galletas, volví a subir el callejón. Parece que ya habían ordenado el set; la calle estaba vacía. De vez en cuando me cruzaba con gente que venía corriendo tarde, diciendo que si ya había terminado.

 

Seguí caminando mirando la gran puerta por la que había estado actuando hasta hace un momento. Ver a un amigo trabajando me dejó con una sensación de lo más extraña.

Cuando miré el móvil, no había ningún mensaje. No, ¿qué estabas esperando?

 

Al entrar en casa, mamá y papá seguían sentados en el sofá igual que antes.

 

“Tardaste mucho~”

“Había mucha gente.”

“¿Por el rodaje?”

“En la tienda de conveniencia había mucha gente.”

 

Mamá y papá se rieron como si no supieran nada. Me enfadé. Dejad de haceros los tontos y tragad un poco.

Les di un helado a mis padres a cada uno y me metí en la habitación con el mío todavía en la boca.

 

Me senté delante del escritorio, donde el sol entraba de lleno, y desbloqueé el móvil. El Geonho que había visto hace un momento no dejaba de venir a mi mente.

La cara que se volvía otra delante de la cámara, la cara de vida social que mostraba al actor y al director, la cara con la que trataba a los fans, y la cara que había mostrado al verme a mí con alegría.

 

Esa diferencia me parecía fascinante.

En esa cara estaban metidos unos tiempos que yo no conocía. Los dramas que no había visto, las obras que había fingido no conocer, los nombres que había pasado de largo por cabezonería. Todo eso, para Geonho, eran tiempos ya vividos.

 

El móvil vibró suavemente con un sonido tintineante.

 

[¿Qué haces el viernes que viene?]

 

Era An Geonho. Sin sacar el tema de lo que había visto antes, iba directamente al grano.

Miré un momento la pantalla y escribí la respuesta.

 

[por qué]

 

La respuesta llegó enseguida.

 

[Vamos a ver las estrellas]

 

Parpadeé.

Estaba en pleno rodaje, ¿no estaría ocupado? Tecleé rápido, triqui-triqui, el mensaje.

 

[¿No tienes rodaje el viernes que viene?]

[Sí, pero termino temprano]

[¿Un actor puede ir por ahí así como así?]

[No voy por ahí, me estoy haciendo tiempo a propósito]

 

Mis dedos se detuvieron un momento. ¿Siempre había sido así?

Tal vez por el helado, las yemas de mis dedos se entumecieron un poco.

 

Mucho después, envié una respuesta breve.

 

[No tengo nada que hacer]

 

La respuesta llegó al instante.

 

[Entonces el viernes voy a recogerte]

 

Estaba mirando la pantalla cuando murmuré bajito:

 

“Hace lo que le da la gana.”

 

 

Ya casi me había terminado el helado, así que me lo metí rápido en la boca antes de que se derritiera. Cogí la tableta que estaba sobre la cama y volví a poner el drama que había dejado en pausa. El An Geonho de la pantalla seguía a la protagonista femenina como si fuera el protagonista de una película romántica, con una expresión dócil y enamorada. Ah, sí, es el protagonista masculino de un drama romántico. Y así se acercaban la noche y el fin de semana.

 


 

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