Cada mañana, al despertar, mi corazón se llena de preocupación, temiendo que todos los hermosos momentos que compartí contigo fueran solo sueños... De vez en cuando, al mirarte a través de la pantalla de mi teléfono, me pregunto si realmente existes o si todo es solo una ilusión que he creado. Y me digo a mí misma que, si es verdad, con gusto me sumergiría en este sueño, porque donde estés, dondequiera que estés, es donde siento más paz...