Un disparo

Hades

Había despertado en una habitación la cual no era mía, mi ropa se encontraba tirada por todo el piso, me levanté alarmado y comencé a vestirme, no sabía cómo había llegado ahí, no sabía con quién había llegado y mucho menos sabía cuánto había tomado, supongo que lo suficiente como para olvidar hasta mi nombre.

Salí de la habitación, había un gran pasillo, las decoraciones parecían demaciado costosas y extrañas a mi parecer comencé a caminar esperando ver el elevador por algún lado, una puerta se abrió y con pánico entre a una puerta de madera, se escucharon unos pasos alejándose, me alivie, pero aún así no iba a salir hasta después de unos minutos, trate de calmarme y recordar en dónde mierda había dejado mi celular o si lo traía conmigo cuando salí de casa, comencé a palpar mis bolsillos pero era en vano pues estaba claro que no había nada en estos más que mis cigarrillos.

Suspire frustrado, notando así el olor a cloro, hice una mueca.

La puerta de la pequeña habitación se abrió y una mano me tomo del hombro para sacarme de mi escondite.

—Crei que no estarías tanto tiempo ahi— una voz grave se escuchó, el chico se dió vuelta dejando me verlo por completo, era jodidamente hermoso.—Supongo que no sabes dónde estás— afirmó, simplemente asentí—Estoy casi seguro que eres uno de los chicos de una noche de lujuria.— lo mire confundido, ¿La lujuria que no era uno de los pecados?—Lujuria, Ryunjin y Hyujing, los mellizos, nunca sabrás cuál de los dos te tajo aquí, por desgracia, ambos son mis vecinos, a juzgar por tu apariencia, tuviste una noche salvaje— sonrió mientras tomaba mi mentón y lo levantaba—Supongo que no tuvieron piedad— murmuró.

Tome su mano y la retire.

—No quiero sonar mal educado, pero ¿Quien mierda eres tú?— pregunté.

—O es verdad, no me e presentado como es debido Jungkook— el chico carraspeó—Soy Jung Hoseok, mejor conocido como Hades— el chico trono los dedos y su pantalones de chandal y camisa holgada desaparecieron—El rey del inframundo— un pantalón tinto, una camiseta blanca con los primeros 4 botones desabotonados y unos zapatos negros bien lustrados lo vestían ahora, una marca de dos cuernos apareció un su pecho brillando en un rojo intenso. ¿Cómo mierda llegué aquí?