Después de que terminaron las clases, alguien que iba a salir por la puerta principal
me arrebató de golpe la muñeca
sin poder seguir el paso de sus zancadas grandes
lo seguí casi como si me arrastraran, y allí
había una Carnival negra, ya conocida
aparcada en una calle poco transitada
junto a la puerta trasera de la Carnival, un hombre vestido de traje
estaba de pie con cortesía; enseguida me abrió la puerta trasera en su lugar

“Tengo mucho que decir, pero súbete primero”
Al principio, agité la mano para no subir
Hwang Hyunjin, hacia la nuca de quien intentaba huir
me lanzó que si escapaba ahora sin duda me arrepentiríay
mis pasos se detuvieron al final
La Carnival corrió por la carretera sin siquiera saber adónde era el destino
Hwang Hyunjin, que de normal era tan callado,en cuanto puse un pie en la Carnival
se puso a hablar de todo un poco
Las palabras que salían de su boca no tenían nada de normales
dijo que, ocultando por completo que vivía así
quería seguir con su vida escolar
pero ya me había descubierto
así que no le quedaba más remedio que taparme la boca
Su voz era baja y serena
Mientras Hwang Hyunjin despotricaba de lo lindo contra el chófer
y soltaba entre dientes un montón de palabras en tono informal, me fui acostumbrando a oírlo
entramos en el aparcamiento de un edificio
El aparcamiento del edificio, alto y resplandeciente,
era tan amplio como el sótano de unos grandes almacenes
y la mayoría de las plazas estaba abarrotada de coches extranjeros

“¿Qué haces, no te bajas?”
Por dentro, el edificio era todavía más imponente y amplio de lo que parecía desde fuera
Los ascensores, nada más pasar la entrada,
iban y venían hasta plantas que superaban con creces el 60
Solo el vestíbulo parecía muchísimo más grande que mi casa
El suelo limpio de mármol negro y el techo de una altura enorme
Este lugar, que parecía un salón de fiestas británico, resultó ser una empresa
Aunque el ambiente era bastante ajetreado,
a diferencia de una empresa corriente o de un gran conglomerado cualquiera
flotaba un aire formal y elegante
La decoración tampoco parecía tener mucho que ver con una oficina normal
Había tantas cosas fascinantes
que ni siquiera había tiempo suficiente para mirar alrededor
Y lo que más me sorprendió de todo fue
que, aunque no se veía ningún difusor por ninguna parte,
por todos lados olía muy bien
Al seguir ese aroma, que de algún modo me resultaba familiar, en mi memoria
de pronto me di cuenta enseguida de que
era el olor que desprendía Hwang Hyunjin
Todas las personas que parecían empleados dentro del edificio
saludaban a Hwang Hyunjin inclinando profundamente la cintura con mucha reverencia, pero
en cambio Hwang Hyunjin no abrió ni la boca
y se limitó a responder al saludo con un leve gesto de cabeza

