videojuegos [Os]

único.

Movía sus dedos por el teclado, no quería perder de vista su objetivo o la derrotarlo tardaría en llegar y sus compañeros lo tacharían de un mal jugador, eso definitivamente no estaba en sus planes.

No eran malas personas, sin duda alguna no lo eran pero eran un poco intensos cuando se trataba de aquel juego en línea que cada viernes se juntaban a disfrutar, no conocía a ninguna persona en ese sitio pero aquello era lo interesante del asunto, podía socializar de una manera tranquila sin preocuparse de las apariencias o de de agradarle a alguien. Y gracias a ello conoció a un chico con el que hacía equipo, el cual poco a poco comenzaba a hacerse más cercano a él,  lo ayudaba no solo a ganar partidas, sino que también disfrutaba de las ocurrencias que de ese salían o de las peripecias que tenía que ofrecerle, aunque también contarle algunos aspectos de su vida.

Todo iba perfecto, Mark tenía un nuevo amigo. Un amigo que Jackson, su novio, no aceptaba porque le quitaba toda la atención de su Markie, apodo que solía darle, y eso era deplorable para el chico castaño. 

—Maaaaaaark. —gritaba desde atrás como si fuera un pequeño niño de cinco años demandando la atención que le habían robado. —Hagamos algo divertido, es viernes, ya me aburrí. 

Se acercó a donde el chico estaba pasando sus brazos por delante, rodeando el cuello del mayor, mientras besaba su mejilla y le acariciaba con la punta de la nariz hasta llegar a olfatear cada parte de esa blanca piel expuesta que el americano le brindaba.

—Jack, me distraes bebé. —replicó Mark apretando el mouse de su pc. —Para por favor.

Wang sonrió y negó al mismo tiempo que atrapaba la oreja del contrario entre sus dientes y deslizaba una mano por las clavículas de su chico, llegando un poco más hasta sus no tan marcados pectorales, esos que su pareja amaba acariciar con la punta de sus dedos, justo como ahora lo estaba haciendo, recorriendo con su lengua el cuello, inconscientemente, expuesto de Mark.

—Deberías dejar eso.—besó su cuello a la par que daba pequeñas mordidas.—Yo puedo ayudarte a divertirte más que ese tonto torneo.

Mark pareció caer ante los encantos de su pareja, echando su cabeza hacia atrás apretando el mouse de su pc mientras trataba de contener sus gemidos de placer al sentir la mano de su novio posarse en su entrepierna y acariciando superficialmente su parte más sensible.

—¡Joder! ¡Mark! ¡Muévete! —gritó el chico detrás de la pantalla. --¡La zona azul está por atraparnos!

Eso fue suficiente para que el chico se apartara de su chico, dejándolo desconcertado, Mark lo miró con la disculpa teñida en su rostro.

—Te he dicho que por ahora no.—Justificó.—Por favor, es un torneo importante, ¿Podrías ayudarme con eso?—tocó su mejilla con cariño.—Prometo que después haremos lo que tu desees amor.—acercó su rostro al suyo para robarle un corto beso.—Te amo.

Jackson resopló, estaba enojado pero no objetó nada y solo respondió; —Yo más, y por eso no tengo opción más que esperarte.

Se suponía que la idea de vivir juntos era pasar mucho más tiempo en pareja, hacer cosas como ver televisión, comer palomitas, salir a caminar o ir a hacer ejercicio, lo que fuera que implicara estar uno con el otro. Pero desde que el pelinegro conoció ese tonto juego, todos los viernes —o cualquier día que le tocara partida— se olvidaba que existía, o bueno, así lo veía.

Quería desaparecer todas las consolas y aparatos electrónicos de la faz de la tierra. El castaño se echó al sofá más cercano, con un cojín entre las piernas cubriendo el delator que amenazaba con mostrar cuán necesitado estaba de su chico. Intentaba pensar en algo lindo que le ayudara a bajar aquel problema, y no demoró en encontrarlo pues ver la forma en que Mark parecía estar más entretenido con desconocidos, y pasando el rato en esa plataforma, vaya que le ponía un poco de mal humor.

«¿En verdad ellos son más divertidos que yo?»  Se cuestionaba cabizbajo.

—Ay por dios ¡Mango!—escuchó decir de Mark, otra vez ese irritable apodo que había estado escuchando durante un mes. Ni siquiera lo conocía en persona y ya lo trataba de manera cercana. —¡Basta! ¡Me harás sonrojar!

Jackson sólo podía preguntarse ¿Qué era aquello que le estaba diciendo a su pollito como para hacerlo sonrojar de esa manera?, se sentía demasiado celoso, lo admitía, pero es que no podían culparlo pues Mark lo era todo para él. 

—¡Mango!, claro que no soy lindo .—dijo con las mejillas sonrosadas. —Si sigues diciendo aquello me lo voy a creer. Siento que me dices eso solo para burlarte de mí. 

Se escuchó una risa no reconocida a oídos del chino, Mark había activado el chat de voz sin duda alguna y podía jurar que ese sonido tan detestable era de aquel hombre. Se mordió la lengua para no soltarse a decirle de cosas por el descaro de coquetearle a alguien comprometido. 


—A ver, a quién eliges ¿Pizza o yo?— Preguntó divertido el tercero en discordia. 

«Pizza, obvio. Mark ama mucho la pizza y jamás la cambiaría por ti, estúpido»

—Me la pones difícil. — escuchó la duda en Mark. —Veamos, amo mucho la pizza. —Jackson sonrió, obvio conocía a su chico. —Pero...—Wang no entendía porque lo dudaba tanto. —Mango es mi amigo y eso para mí vale más que cualquier comida en el mundo.

Jackson se quedó asombrado por la respuesta de Mark pues siempre que Jinyoung y JaeBeom, sus amigos más cercanos, solían preguntarle cosas como esas; la respuesta era siempre pizza, asegurando que siempre era mejor tener algo en el estómago para tomar las energías necesarias y así poder hacer lo que se debía hacer para poder ayudarlos o tenerlos más tiempo junto a él. Pero ahora, llegaba este extraño de buenas a primeras ¿Y Mark no lo dudaba siquiera un poco?

—Bien, eso me agrada. —escuchó de vuelta desde la computadora. —Me siento honrado de que para Mark hyung sea importante. 

Jackson rodó los ojos ante lo ridículo que le parecía aquel tipo, no sabía en qué momento ese se había colado en sus vidas, sólo sabía que aunque no lo conocía lo detestaba con la vida. Más cuando parecía que Mark disfrutaba de sus halagos y compañía más que estar con él. 

El castaño permanecía sentado en el sofá, con los brazos cruzados y un leve puchero en su rostro, escuchando la ida y venida de halagos que su novio y aquel tipo se daban. Tal vez estaba exagerando pero ¡Dios santo! ¡Cómo se atrevía a llevárselo a una casa abandonada y bailarle de esa forma!
         

            «Estás exagerando»

Su mente le gritaba casi a risas de lo ridículo que estaba siendo, el chico en cuestión estaba prácticamente lejos de donde ambos vivían pero una parte de él le picaba el orgullo, haciéndole celar de un simple baile en cabaña...Aunque esta fuera prácticamente dentro del videojuego y la acción hubiera sido hecha por un avatar 3D, pero nadie podía culparle, pues desde que se conocieron y después de convertirse en amigos (posteriormente novios), estaba más que acostumbrado a recibir la atención de su Markie.

Aunque todo se puso peor cuando oyó algo que le causó molestia al instante al sentirlo casi como una bomba nuclear o una traición, no es que le molestara que Mark lo hiciera pues el joven era libre de tener amigos, pero ese sujeto le caía peor que levantarse temprano por la mañana.

—En verdad lo digo, me gustaría que vinieras.—Prosiguió el chico de cabellos negros.—Estoy seguro que nos la podemos pasar...

Tuan detuvo sus palabras al ver a su novio irse a la habitación que compartían y dar un portazo algo ruidoso, quiso ir tras él pero no quería ser descortés con el chico que prometía hacer lo posible para lograr reunirse. Dejó de prestar atención a la conversación pensando el porqué de la reacción de Jack pero se deshizo de eso cuando una nueva partida se había iniciado. 

Algunos jugadores abandonaron pero otros nuevos se habían integrado, entre ellos: J852W, que realmente parecía un noob, alguien realmente que no sabía en dónde estaba metido, pues desde que inició la partida no dejaba de cometer error tras error; Quedarse parado en medio campo de batalla, disparar a diestra y siniestra gastando suministros, no aportar nada para el equipo, no asistir  en las batallas y entorpecer cada que Mark intentaba salvar a algún otro compañero o quedarse atrás cuando todos debían moverse hacia un mismo punto.

El de cabellos negros golpeó el escritorio como parte de su frustración, era muy competitivo hasta consigo mismo, tanto,  que odiaba perder y más cuando se trataba de su videojuego favorito en donde claramente iban a perder la partida.

—¿Quién es ese?—Preguntó Mark en una batalla interna por no soltar un insulto.

—Ni idea, pero juega realmente muy mal. --respondió el compañero del chico. —Es todo un asco en esto.

Tuan iba a responder pero un grito de frustración se escuchó por cada rincón de ese departamento, justo en el momento que en la pantalla se pintó un:

              Style1313 ha eliminado a tu compañero J852W.


Las neuronas en su cerebro hicieron sinapsis al conectar toda la escena, arrugó la frente al percatarse mejor del nombre de usuario, los gritos y el compañero inexperto que habían aniquilado.

Jackson estaba en serios problemas.

—Wang Jiāêr.—Gritó fuertemente al haber desactivado el micrófono del juego y caminando por el pasillo hacia la habitación. Al abrir la puerta se topó con su novio sentado sobre la cama, con los audífonos puestos y la computadora sobre sus piernas. Una imagen muy simple pero para él era muy irresistible, tanto, que por poco olvidaba su molestia. –¿Se puede saber qué estás haciendo?

Jackson dio un pequeño brinco al sentirse descubierto, quiso disimularlo al sentarse correctamente y bajando la pantalla de la laptop.

—Nada, simplemente…–Lo vio y después miró a su alrededor buscando cualquier excusa. —So… solo estaba trabajando.

Mark lo miró entrecerrando sus ojos, obviamente no creyendo nada de lo que su pareja le estaba explicando.  Ingresó con pasos calmos a la habitación y se sentó a su lado tomando la laptop entre sus manos.


—¿Y tú trabajo implica sabotear mis partidas en los videojuegos?— preguntó al abrir la pantalla y encontrarse con la imagen de aquel videojuego mundialmente conocido. —¿uhm? 

Giró su rostro para observarlo con sus cejas alzadas, clara señal de que esperaba una respuesta.

—Perdón. 


Mark dejó caer las defensas, no podía molestarse con su chico, lo amaba demasiado y sabía que sólo quería un poco de atención, jamás haría algo para dañarlo, eso lo sabía perfectamente pues Jackson era la definición de ternura y bondad. Tomó sus mejillas sonriendo para acercarse más a él, depositando un beso tierno en sus labios. 

–No, perdóname tú. —acarició el rostro de Wang. – La idea de que vivamos juntos fue mía, no es justo que solo la pase jugando videojuegos y me olvide de que en casa tengo un novio maravilloso como tú. –Besó la punta de su nariz. 

Wang sonrió y tomó sus manos.

–Sé que tienes derecho a divertirte, a pasarla bien con otras personas pero. –agachó su cabeza, apenado por lo que diría. –Ese tal "Mango", me hace poner celoso, siento que te hace reír más que yo, que quieres estar más a su lado que cualquier otra cosa y… 

Mark robó un beso fugaz de sus labios y despeinó los cabellos de aquel castaño. 

–Vamos, no seas loquito. –Río. –Mango está a miles y miles de kilómetros lejos de nosotros. –hizo un gesto pensativo, quería jugarle una broma a Jackson. –¿O vivía a unas casas de aquí? 

–¿Qué? 

Mark empezó a reír sonoramente al ver la expresión entre enojada y confundida. Sin duda alguna su novio era un celoso adorable pero así lo amaba. 


–Es broma. –aclaró con una sonrisa brillante. –Pero… –se soltó de sus manos y apretó las mejillas ajenas.–Aun si así fuera, no tendría ojos para él ni para nadie más ¿Sabes por qué?, por qué te adoro, te amo, eres lo mejor y más real de mi vida, llenas mis días de luz, me haces sentir amado, completo, feliz y me das el apoyo junto el amor que jamás había recibido. Y eso no lo cambio por nada. 

Jackson no dijo nada, solo se lanzó a los labios de su pareja, besándolos con ternura, dedicación, sintiendo cada rincón de esa boca tan preciosa que adoraba. Dejando claro cuánto amor guardaba para él, bajó sus labios por el cuello del chico y lo atrajo por la cintura hasta lograr que Tuan se sentara encima suyo.

–Te amo. –dijo el castaño dejando pequeñas mordidas en la piel lechosa frente suyo.

–Yo también, demasiado. –acarició los cabellos sedosos sintiendo aquellos besos que lo volvían loco. 

Pronto las grandes manos, de quien sería su esposo en unos cuantos meses, recorrieron su piel por debajo de aquella playera holgada que portaba. Mark sonrió y aunque sonaba muy bien la idea de tener una noche intensa, sus planes eran otros. Apartó las manos de Jackson para levantarse, el castaño se le quedó mirando confundido. 

–Querías salir ¿No? –Dijo con cierto tono divertido. –Entonces. –Mueve ese trasero tuyo.–besó su frente. –Y vayamos a comer algo. 

–O qué te parece… –Jackson lo tomó de la cintura y le dio la vuelta para abrazarlo, pegando su cuerpo al suyo. –Nos quedamos aquí, ponemos netflix y… –le susurró en el oído. –No vemos la película. 


Mark mordió su labio inferior casi cayendo en los encantos de su novio, pero inmediatamente negó. 


–Mmm no… –Respondió y se soltó de su agarre. –quiero salir, quiero que me secuestres por hoy, además… –alargó la última letra. –Estás castigado por un rato por arruinar mi partida y por hacer que deje a mi compañero de batallas colgado con el torneo. No puedes tocarme por lo que resta del fin de semana. 

–¿Qué?

Aquello parecía una pesadilla, jamás había pasado un solo día que no tuviera en sus manos aquel cuerpo tan delicado y tan hermoso que el contrario poseía, aunque fueran pequeñas caricias o besos por aquí y por allá. 


–Ni modos. – se encogió de hombros para luego darse la vuelta tomando las llaves de la mesita de noche de la habitación, apresuró el paso sin voltear a ver a Wang. –Apúrateeeee, el último en subirse al coche es kimchi podrido. –Jugueteó. 


El otro chico quedó en la habitación, con un puchero en sus labios, lamentándose el castigo obtenido. A los pocos minutos Mark asomó su cabeza con una sonrisa coqueta. 

–Yo que tú me apuraba. –advirtió. –Quién sabe, tal vez decida levantarte el castigo. 

Tras haberle guiñado, dio pasos firmes que sonaban por toda la casa hasta atravesar la puerta de la entrada. Jackson formó una sonrisa ante aquello, su novio era cruel pero justo, y eso no podía encantarle más. 

Amaba cada detalle, amaba cada ocurrencia, amaba todo de él. Sin pensarlo más salió detrás de Mark, ansioso por tener una hermosa tarde en donde pudieran pasarla increíble, quizá pudiera obtener algo más. 

No importaba, lo importante era pasar tiempo con su persona especial, atesorado recuerdos que llevaría por toda la eternidad en su corazón. 





Espero les guste este pequeño relato.