MERAKI | VOTA POR BANGTAN

Parte 1

El trece de octubre había llegado finalmente. Había sido un día tan esperado y ansiado por Park JiMin. Era su cumpleaños número diez y él se encontraba muy nervioso; había invitado a unos compañeros por su cumpleaños y también crecería rápido, pero tendría mucho dinero para sacar a su abuelita de aquel pobre barrio. 

Su abuela había sido todo para él. Fue como una madre, una mejor amiga y por ello es la persona más importante que tenía JiMin. Aquella mujer siempre cuidó de él desde que los padres del niño tuvieron un terrible accidente dejándolo solo hace cuatro años. 

JiMin junto a su querida abuela se habían puesto manos a la obra en inflar los globos. Este era su primer cumpleaños que iba a celebrarlo junto a varias personas y no solamente con su abuela como lo hacía siempre. 

JiMin se había esmerado en hacer sus propias invitaciones para al rededor de veinte personas. Le bastaba con sólo pasarla bien con sus compañeros y no gastar mucho dinero a pesar de ser su primer cumpleaños festajado.

Su abuela como siempre, le preparó una rica torta grande de fresa y unas deliciosas galletas con chispas de chocolate; eran las favoritas de JiMin desde que tenía memoria. 

JiMin no conocía a mucha gente y tampoco era muy sociable, pero se había esmerado en acercarse a entregar las invitaciones a sus compañeros a pesar de su timidez. 
Siempre es bueno conocer a más personas y volverse más cercano a alguien, ¿no? 

—Cariño, ve a cambiarte la ropa mientras acomodo la mesa —le dijo la mujer al niño y éste obedeció regalandole una sonrisa antes de ir a marchar hacia su habitación. 

Mientras JiMin se ponía la mejor ropa que tenía, se preguntó cuántas personas vendrían a la fiesta. A él realmente no le importaría si llegaban diez o doce con tal de que todos la pasaran genial. 
Sin embargo, pensar en que los invitados no llegasen le causó tristeza pero hizo desaparecer  todo rastro de pensamientos negativos; él se había esforzado en que sus tarjetas de invitación quedaran impecable y lindo, incluso había dibujado un corazón y una carita feliz en la esquina de cada tarjeta.

Salió de su habitación con una sonrisa en su rostro. Él trabajó arduamente en escoger su atuendo del día puesto que era su primera vez escoger su atuendo por sí mismo sin ayuda de su abuela. 

—Pero qué guapo te ves, mi amor —la mujer se acercó hacia el niño para agacharse a su altura y acto seguido apretar suavemente con cariño la mejilla izquierda de su nieto—. Cuando crezcas serás todo un hombrecito atractivo y galán y las muchachas o muchachos caerán rendidos ante ti con sólo mirarlos. 

JiMin rió divertido al imaginarse a él de mayor.