Capítulo 4: Grietas
Desde la perspectiva de TN
Los días pasaban, y aunque el ambiente seguía tenso entre ellos, algo sutil empezaba a cambiar.
Ya no se ignoraban tanto. Seguían discutiendo, sí, pero había un extraño ritmo en esas peleas, como si empezaran a conocerse en medio del choque. A veces, T/N sentía que él hasta buscaba la discusión. Como si provocarla fuera su manera de comunicarse.
Esa tarde, el edificio estaba más silencioso de lo normal. Varios miembros del equipo habían salido a una reunión, y Suga trabajaba en el estudio mientras T/N revisaba unas notas al lado. La canción que tenía en loop era suave, melancólica, completamente opuesta a su actitud habitual.
—¿Quieres escuchar algo? —preguntó de repente, rompiendo la costumbre de no hablarle a menos que fuera necesario.
T/N levantó la vista, sorprendida.
—¿A mí?
—¿Hay alguien más aquí?
Ella no pudo evitar una pequeña sonrisa sarcástica mientras se ponía los auriculares que él le extendía. Sonaba un demo sin pulir, una base simple con un piano nostálgico y una letra en proceso.
—¿Qué opinás? —preguntó él sin mirarla, mientras fingía ajustar niveles en la consola.
—Es... triste. Pero hermosa. Suena a alguien que está tratando de decir algo que no se anima a decir del todo.
Por primera vez, él giró la cabeza hacia ella con un gesto que no era molestia ni indiferencia. Era... curiosidad.
—¿Siempre analizás todo así?
—Solo cuando algo me toca —dijo T/N, encogiéndose de hombros—. ¿Es personal?
Él dudó. No era común verlo dudar. Pero esta vez, no respondió con sarcasmo ni evasivas.
—Un poco —dijo al fin—. Lo escribí después de una gira. Todo se ve perfecto desde afuera, pero a veces se siente... vacío.
T/N lo miró. Por primera vez desde que lo conocía, Suga parecía humano. No el ídolo imperturbable. No el artista perfeccionista. Solo un tipo que se sentía solo, de vez en cuando.
—Entiendo —susurró ella—. La soledad a veces se esconde incluso rodeada de gente.
Silencio. Pero no incómodo. Era un silencio diferente. Casi compartido.
—Eres rara —dijo él, finalmente. Pero no sonaba a insulto.
—Gracias, supongo.
Una pequeña curva apareció en la comisura de sus labios. ¿Una sonrisa? Fugaz, pero real.
Y por primera vez, T/N sintió que tal vez, solo tal vez, Min Yoongi no la odiaba tanto como parecía.
