Capítulo 1: El inicio que no vi venir
Desde la perspectiva de TN
Jamás pensé que un simple correo electrónico pudiera hacerme temblar las manos. Lo releí al menos cinco veces, como si en algún momento las palabras fueran a desvanecerse o cambiar de forma, revelando que todo era una broma elaborada por mi cerebro agotado.
Pero no, seguía ahí. Real. Formal. Con mi nombre escrito en la parte superior y el logo de Big Hit Music en la cabecera, como si eso fuera lo más normal del mundo.
“Has sido seleccionada para el puesto de Traductora Oficial… asignada específicamente a las actividades en solitario del artista SUGA (Min Yoongi)."
La frase daba vueltas en mi mente desde que llegó esa mañana, enterrada entre notificaciones de promociones de ropa y alertas de vuelos baratos que nunca tomo. Me había postulado sin demasiadas expectativas, convencida de que cientos —si no miles— de personas más cualificadas lo habrían hecho también. Pero ahí estaba. Yo. Elegida.
Intenté calmarme. Respirar. Ser racional. Pero había una parte de mí que no dejaba de latir con fuerza, una mezcla de nervios, ilusión, miedo y algo parecido al vértigo.
A partir de ahora, mi vida ya no seguiría su curso habitual. Nada de clases en línea, de cafés tranquilos en la misma esquina de siempre, ni de estudiar conjugaciones imposibles hasta la madrugada. Esto era otra cosa.
Me levanté del escritorio, incapaz de seguir sentada, y caminé hacia la ventana de mi pequeño apartamento. Afuera, el mundo seguía como si nada: coches, nubes, un perro ladrando a la nada. Pero por dentro, todo estaba distinto.
Tenía que prepararme. Mentalmente, emocionalmente, lingüísticamente… Todo. No sabía exactamente qué me esperaba ni cómo sería el día en que finalmente lo conociera. El artista. El ídolo. Mi futuro compañero de trabajo. Y, sin embargo, había una extraña calma debajo del caos. Como si, en el fondo, hubiera estado esperándolo desde hace tiempo.
Porque a veces, lo que más anhelamos nos encuentra en el momento más inesperado.
Y este… era solo el comienzo.
