Su traductora.

Capítulo 3: Mal comienzo


Capítulo 3: Mal comienzo
Desde la perspectiva de TN

El segundo día no fue mucho mejor que el primero. T/N llegó puntual, incluso antes que muchos del staff. Tenía la esperanza —ingenua, tal vez— de que Suga fuera un poco más receptivo. Pero al parecer, él tenía un talento especial para ignorarla sin siquiera hacer el más mínimo esfuerzo.

No es que fuera grosero. Era... frío. Reservado. Técnicamente correcto, emocionalmente ausente. Le hablaba solo cuando era estrictamente necesario, y nunca con más de dos frases seguidas.

—¿Podés revisar esta traducción? —dijo sin mirarla, dejándole unos papeles al lado de su laptop.

—Claro. —T/N tomó el texto, revisándolo con atención. Era una entrevista que debía salir en una revista internacional. Todo estaba bastante bien, pero había partes en las que su forma de expresarse no se traducía bien al inglés. Empezó a marcar las frases que necesitaban ajustes.

Unos minutos después, se acercó al estudio donde él estaba sentado, ahora solo, ajustando una pista.

—Perdón, hay algunas frases que quizás convendría reformular. Suenan raras si las traduzco tal cual. ¿Te puedo mostrar?

Él soltó un leve suspiro, como si su presencia le interrumpiera algo importante.

—¿Qué frases? —preguntó, girándose lentamente.

—Por ejemplo esta —le mostró el papel—. Dijiste “la música no busca aprobación, solo ser honesta”. Suena bien en coreano, pero en inglés suena un poco rígido. Tal vez podríamos decir “Music doesn’t seek validation, it seeks truth”. O algo con más fluidez.

—¿Y eso qué cambia? —preguntó él, con una ceja alzada.

—Cambia la manera en que te leen afuera. El tono. La intención. Si suena muy literal, pierde fuerza. Y tu forma de hablar tiene fuerza.

Hubo un silencio. Por un segundo, pensó que lo había convencido. Pero entonces él dejó el bolígrafo sobre la mesa con un golpe seco.

—¿Eres traductora o editora?

T/N lo miró, sorprendida.

—¿Perdón?

—Lo que digo, lo digo por una razón. No necesito que interpretes lo que quise decir, necesito que traduzcas lo que dije.

Sus palabras eran cortantes. Directas. No alzó la voz, pero dolieron igual.

—Y yo intento hacer mi trabajo —respondió ella, sin retroceder—. Traducir también implica transmitir tu mensaje con claridad, no solo palabra por palabra. ¿O quieres sonar como un robot?

Él frunció ligeramente el ceño, apenas perceptible, pero suficiente.

—No me gustan los filtros. No me gustan las interpretaciones. Si no puedes respetar eso, dímelo ya.

T/N lo miró fijo. Sentía el corazón acelerado, una mezcla de frustración y orgullo herido. No iba a dejar que la pisoteara.

—No soy un filtro. Estoy tratando de ayudarte a que te entiendan afuera como te entendemos acá. Pero si prefieres sonar plano y seco, adelante. Lo traduzco literal. Total, tu imagen no es mi problema.

Silencio.

Un silencio denso, tenso, eléctrico. Suga la miró por unos segundos. Largos. Como si la estuviera viendo por primera vez de verdad.

—Haz lo que quieras —dijo al final, volviendo a girarse hacia la pantalla—. Ya lo harás a tu manera, igual.

Y aunque la discusión había terminado, T/N sintió que apenas estaba comenzando. Porque había algo en su tono que no era desdén... era desafío.

Y a ella, por alguna razón, no le desagradaba tanto.